sábado

(Como si en la punta del talón
Hubiera muñecos jugando al ajedrez
Queriendo oir los llantos de la flor
Que nunca fue.

En los dedos corren niñas saltando la soga;
Mientras una se asoma
Por el extremo de mi uña
Queriendo ver
Si el tren de las seis
Volvió a caer.


Somos esa farándula de peces
Sin aciertos ni reclamos
Que se escabullan en lo profundo del espacio
Hundiéndose en ese blanco del balcón de letras
Que no son más que tinta bien desierta.

Postergando colores de estrellas
Esperando que el tuyo pinte el cielo
Viendo cómo las nubes caen
Cuando vos las pinchás con tu pensamiento.

Si fuera tuya
Y siempre mía
No correríamos peligro
De que los andenes se pasen de polos
Y las flores se caigan sin ser.

Esa llama indescifrable
Que transcurre mi velada
A punto de encender
Los pétalos ya marchitos

(mientras)

El libro con tu letra
Debajo de mis escritos
Reclama ser poesía,
Reclama ser mío.

Son las monedas quienes juegan mientras uno
Se arrodilla bajo el ciempiés
Viendo cómo va a correr
Aquél charco sin concretos
Ni plebeyos.

Busquemos una hoja
Sin tintes ni pesares
Busquémosla simplemente
Porque es hoja

Busquémosla porque tenemos la incertidumbre de querer buscarla.)


Mientras miramos a los niños jugar en los jardines de babilonia.

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