(la verdad sí, es un tanto así duro, un tanto así más otro así diría, y podríamos sumarlo otro más así, e infinitos de asíes.
Es como salir de tu casa y no encontrar el pucho que te faltaba, o estar en el medio de la nada y que te falte el encendedor; o tener la ramita pero que te falte el bicho. no sé, hay miles de comparaciones, y en este puto instante no se me ocurre ninguna, y las palabras se me nublan.
quizá no haya que decir más, sólo un simple te nostalgio, nos nostalgio: a nuestros puchos, a compartir un pucho, a los cafés, a las mañanas tirados por ahí, a ver los amaneceres, a los recreos, a las escapadas, y a eso, vos sabés, el día a día. El llegar y no encontrarte, el esperar que vengas corriendo por detrás y me levantes, el salir y que me estés esperando con un pucho, o alguna cerveza linda, o algún enojo para sonreir, o algunas lágrimas para levantar. vos sabés.
no me sale, ni tampoco me esfuerzo, por ponertelo en otras letras, simplemente es así, supongo, ni que tantas vueltas. Es como cuando ibas a la calesita y faltaba el hombre que tenía la sortija -o ese coso que no recuerdo cómo se llamaba-
en fin. es sólo un entreparentesis esto. no más, ni menos.
un te extraño
un te quiero.)
jueves
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1 comentario:
sí, sabés que sí. esa misma ausencia de nuestros días es el absurdo que quiebra mi tiempo, yo no tengo martes ni miércoles, quizá tan sólo algunos jueves (es una escena fuera del teatro, un resquebrajarse del sendero. -ese universo circunstancial y limitado del lapsus borgiano-)...
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