jueves


la aguja te marca las once. escucho que venís sacando el pañuelo de a poco, y te veo entrar con la botella. (los calamares te tiñieron la lengua). dejo volar mis palabras hablando de epilepsias y haciendo malabares con mis cejas.
entrás con una nebulosa roja que te tapa, te tapa y malinterpreta. te cubre la manta del silencio, y voy allá, a rociarme con los diamantes que caen desde arriba (son diamantes, sabés? pero con la fuerza del caer se fusionan). me compartís un poco de tu vida y te comparto un poco de mis humos. ( me compran la lengua los países del no entender). cae una cortina de diamantes, y caés en bruto. siento que la cortina pegó en mi nuca, en mis piernas, y cubre mis ojos.
los trabalenguas son lo tuyo, sabés. yo estoy acá, tratando de armarte,
de armarme. somos uno de diez fichas nomás -incoloras-.
te digo que vuelvas, que la fusión de esas caretas no te hacen olvidar el diamante; y caés, nuevamente, en bruto. te me caés.
el whisky y los gitanes
el diamante y la manta
lo bruto y lo fusible
el punto y la coma

diamante en bruto, dejame abrir la coma,
dejame ir antes de que caigas
dejame,

J.


(-quiero desaparecer
-llevame con vos)
y el tiempo pasa
y nosotros acá.
me escondo debajo de las sábanas
buscando la oscuridad
la ceguera al mando, comandante
el que no es esconde
¡ !
ya las cartas están en negro
-vení, vesite de blanco
te presto mis sábanas
-¿no eran oscuridad?
-son blancas.
(la muerte cerró los ojos)
me escondo bajo las sábanas
buscándola
Está parado. Y está parado de modo tan absoluto y definitivo como si estuviese sentado.
desde el cienpies hasta el queso de la luna,
desde la risa de la bruja malvada
hasta mis piespararriba sobre el agua

me tendés tus brazos como alfombras rojas
te extendés en los cielos
buscándome
tratando de entenderme

buscás el hueco más ínfimo de la cama
para pintar tu presencia
siempre fiel

los sonidos se alteran
y aparece tu nombre
buscándome
para enseñarme alguna huella
de tu pasado
de margaritas

y de pronto
chocamos
y saltos de lágrimas
y derrumbe de gritos
y puertas que caen
y espaldas al frente

damos media vuelta
esbozamos una sonrisa
y nuevamente
una flor para mí
una flor para vos

si sos mi huella
estamos unidas
muggle o no,

siempre unidas.


tus ojos son el cielo
(no me busques
que me tenés
siempre. )

-Esa de negro que sonríe desde la pequeña ventana del tranvía se asemeja a Mme. Lamorte -dijo.
-No es posible, pues es París no hay tranvías. Además, esa de negro del tranvía en nada se asemeja a Mme. Lamorte. Todo lo contrario: es Mme. Lamorte quien se asemeja a esa de negro. Resumiendo: no sólo no hay tranvías en París, sino que nunca en mi vida he visto a Mme. Lamort, ni siquiera en retrato.
-Usted coincide conmigo -dijo- porque tampoco yo conozco a Mme. Lamorte.
-¿Quién es usted? Deberíamos presentarnos.
-Mme. Lamorte -dijo- ¿Y usted?
-Mme. Lamorte.
-Su nombre no deja de recordarme algo -dijo.
-Trate de recordar antes de que llegue el tranvía.
-Pero si acaba de decir que no hay tranvías en París -dijo.
-No los había cuando lo dije pero nunca se sabe qué va a pasar.
-Entonces esperémoslo puesto que lo estamos esperando -dijo.

1965

martes


pucho y vamos.
1+6=16 quémásdá
unos cuantos minutos de aguantar respiración y palabras ajenas para llegar a mí
a espacio infinito de sombras, que no se acaba, que no se derrumba
que simplemente me separa un poco más de vos
más a tu izquierda.

un punto y coma;
sigamos. La naturaleza me siga por detrás, mientras que me aferro a sus opuestos como si fueses mi mama, mi base, mi Ella.
Cambiemos de tema, punto y coma el que no se esconde se embroma;
AQUÍ, debajo
ALEJANDRA
la primera en esconderse,
la primera en pasar a la utopía de aquél mundo que todos atormentados soñamos con concocer
algún día

las páginas me atrapan y se crea la otra
la ajena
la lejana, esa que ve todo claro
-y sí, desde el norte es mucho más fácil tocar el sur-
pero no, muchachita, espina, dorsal, vuelta y CARNERO, juan llegó, el carnicero llegó
confusiones y alteraciones por una mera carne, mera. ahí va, muchachitos, ahí va.